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12 de julio de 2016

Sombras (John Saul)


El estadounidense John Saul es uno de esos incansables escritores que cada año, cual martillo pilón, saca al mercado un bestseller, durante treinta años ha sido un referente en la literatura de suspense y terror. Nos dejaron un buen recuerdo sus novelas "Dejad a los niños" de 1977 y "Cuando sopla el viento" de 1981. Hoy nos trasladamos a la década de los 90' con "Sombras" de 1992, con la que disfrutamos de la enorme capacidad del autor de generar ideas sugerentes y frescas, y le sumamos la experiencia y su madurez literaria.

California, Josh es un niño de diez años con una inteligencia muy superior a la media; éste don sólo le ha acarreado problemas y acoso escolar durante muchos años. Su madre decide trasladarlo de colegio y recibe la oferta de la Academia, un centro escolar idílico para superdotados.

Josh hace sus primeros amigos en la nueva escuela y consigue superar sus miedos. Sin embargo no todo es de color de rosa en la Academia, su director ha puesto en marcha un inquietante proyecto relacionado con el estudio del cerebro, para el que necesita la colaboración de los jóvenes genios, que sin dudarlo se prestan a ello. 

Varias muertes de niños y profesores comienzan a suceder en la Academia, Josh comienza a indagar en la sospechosa desaparición de sus amigos, y lo que desvela es un auténtico horror relacionado con el proyecto que se está llevando a cabo.

El libro mantiene la atención del lector y el suspense de la trama hasta el final. Para haber sido escrito en 1992 aborda temas tecnológicos aún en boga hoy en día, tales como las redes neuronales, el volcado de información cerebral a soporte digital, y la inteligencia artificial. Toda una auténtica declaración visionaria de lo que años después estaba por llegar con Internet y esa "conciencia global".

Vamos a encontrar poco o nada de sobrenatural en el argumento, más bien la novela sigue los derroteros de la ciencia ficción mezclada con la intriga y el suspense.

Miedo a la repercusión de la inteligencia artificial, miedo a que el sistema que hemos creado adquiera una conciencia global, miedo al desconocimiento del potencial de nuestros propios cerebros... los nuevos miedos de este siglo han venido para quedarse por muchos años.

Nota: 7,5/10

5 de mayo de 2016

Cuando sopla el viento (John Saul)


Ha pasado un año desde la última reseña de John Saul "Dejad a los niños", hoy bajamos al lóbrego sótano, donde atesoramos, en nuestra bodega particular, los mejores caldos a la espera de ser catados, y descorchamos otra de sus obras: "Cuando sopla el viento" cosecha de 1981.

No se si ha sido casualidad o que a John Saul le gusta contar entre los personajes de su obra a niños pequeños, el caso es que así es, y en "Cuando sopla el viento" los niños vuelven a ser los protagonistas de la historia.

La trama arranca en el año 1910 cuando la mina Amberton sufre un terrible accidente y muchos mineros mueren atrapados en su interior. Edna pierde a su marido en el incidente y cincuenta años después en un intento de reabrir la mina muere otro hombre dejando a Christie, una niña de nueve años, sola en el mundo. Diana, la hija de Edna la acoge como una hija en su propia casa.

La relación entre Edna, Diana y Christie comienza a distorsionarse conforme algunas muertes de niños van sucediendo en el pueblo. Los recuerdos de Diana son confusos, y su comportamiento se vuelve agresivo... cuando sopla el viento.

Una vieja leyenda apunta a que cerca de la mina los indios enterraban a los niños que morían al nacer, y que cuando soplaba el viento se podía escuchar su llanto. Edna propone dinamitar la mina para acabar con todos los problemas y supersticiones, ¿ será suficiente para acabar con la maldición de la mina ?

John Saul dibuja de forma maestral una relación de dominación entre madre y hija, todo apunta a que la violencia de la hija proviene de ese maltrato infantil, pero conforme el lector avanza en la trama la relación va dando un giro radical demostrando que, a veces, la realidad más evidente no siempre es la verdad absoluta.

Nuestro añejo de 1981 ha resultado tener un profundo aroma y regusto final, quizá no muy fresco en boca, algo ácido al paladar, pero que nos deja reminiscencias delicadas de otros autores que también salpicaron sus relatos de niños, Stephen King o Henry James sin ir más lejos.

Nota: 7/10