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12 de junio de 2017

El secreto de Gaudlin Hall (John Boyne)


Por 25 pesetas -o euros, da igual-, decir escritores irlandeses que se hallan atrevido con el género de terror... tic, tac, tic, tac... Bram Stoker, tic, tac, Charles Maturin, tic, tac, tic, tac, Oscar Wilde,...yyyyyyyyy,  ahora también John Boyne. ¿ Que no nos suena de nada ?, normal, pero y si digo "El niño con el pijama de rayas", igual la cosa cambia. En efecto, John Boyne es autor de ese bestseller llevado después a la gran pantalla con bastante éxito. Menos conocida es su incursión en el género del terror, con la novela que hoy nos acompaña "El secreto de Gaudlin Hall". 

Así que nos ponemos cómodos en nuestro mejor sofá, pies en alto, pipa en mano, kindle en regazo, y aire fresquito sobrevolando nuestro cogote, porque la historia que vamos a descubrir bien merece que prestemos toda la atención y no perdamos detalle. Sin más dilación:

La joven Eliza sufre la pérdida de su amado padre, la burbuja de protección paterna se pincha y se ve abocada a buscar un trabajo, un anuncio para cubrir el puesto de institutriz en Norfolk llama su atención, tras su solicitud la incorporación al trabajo es inmediata, el lugar, la mansión de los Westerley, una noble familia con una historia terrible a sus espaldas que Eliza desconoce por completo.

Al llegar a la casa Eliza conoce a los niños que debe cuidar, Isabella la mayor, y el pequeño Eustace, sin embargo no hay ningún adulto en casa con ellos, ¿ Dónde están sus padres ? ¿ Quién prepara la comida ? ¿ Quién cuida de la casa ?, no parece haber nadie más que los niños y el viejo cochero que ni siquiera vive en la misma finca.

Eliza pronto comienza sufrir en sus carnes ciertos fenómenos paranormales, cuando intenta hablar con el administrador de los Westerley se le niega la información primero, y después recibe algunas explicaciones sobre la familia que le hacen estremecer.

El pánico arrecia cuando Eliza se entera que los niños han tenido cuatro institutrices en el último año, tres de ellas muertas en extrañas circunstancias y la última huyó despavorida de Norfolk para no volver jamás. Al parecer la difunta madre de los niños no va a permitir que nadie cuide de sus hijos, y su próximo objetivo es la nueva institutriz, que sin embargo contará con una inesperada ayuda.

John Boyne nos transporta literalmente al corazón de una novela gótica con todos los ingredientes del género, y con un estilo que muy bien podría haber firmado el mismo Henry James en su "otra vuelta de tuerca". Una delicia de novela para los amantes del género, con un terror fino, sutil, dejando entrever pero no mostrando a pecho descubierto, unos ambientes muy bien recreados, y un tempo del relato in-crescendo que culmina en un final correcto.

Nota: 8,5/10

23 de junio de 2016

La habitación del dragón volador (Joseph Sheridan Le Fanu)


1872 fue un año clave para el escritor irlandés Joseph Sheridan Le Fanu, dos de sus obras más conocidas, y que han aguantado con dignidad el paso del tiempo son "Carmilla" y "La habitación del dragón volador", dos clásicos de la literatura gótica tardía cosechados ese año. 

Ese dato no tendría más importancia, sino fuera porque Le Fanu murió un año más tarde (1873) recluido en su hogar, alejado de la sociedad, y con todos los síntomas de sufrir una fuerte depresión a causa de la muerte de su esposa. En esa época se ganó el mote de "Principe Invisible" por su reclusión, y cuenta su biografía que escribía sus relatos acosado por poderes malignos del más allá. Según su teoría cuando el espíritu de la persona es débil se abre una puerta en el inconsciente por donde se puede percibir la esencia del mal.

"La habitación del dragón volador", también traducido al castellano como "La posada del dragón volador" se aparta un poco del ambiente sobrenatural de la novela gótica típica, y entra de lleno en uno de los terrores más pavorosos que ha angustiado al hombre desde siempre: Ser enterrado vivo.

El relato se ambienta tras las guerras Napoleónicas, un periodo de tiempo donde los Británicos envalentonados con sus victorias se dedicaban a pasear por los territorios vencidos. En este caso, un joven inglés aristócrata viaja a Francia en busca de nuevas emociones, allí conoce de forma casual a una bella dama de la cual queda prendado. Varios personajes se cruzan en su camino y le ayudan a conocer a la misteriosa dama en un baile de disfraces en París.

El ingenuo inglés se aloja en la posada el dragón volador, una hospedería con una larga historia de desapariciones y leyendas sobrenaturales. Allí es citado por la dama, que muestra interés en él, a pesar de ser una mujer casada. Una trama conspiranoica se cierne sobre el joven, ¿ Será capaz de sobrevivir a ella ? 

Recuerdo haber leído este relato en 1983 editado por Forum en la célebre biblioteca del terror (las de tapa negra), entonces era un adolescente, y he de reconocer que transcurridos más de treinta años no recordaba absolutamente nada de la historia. Está claro que el relato no me caló; no así como la colección entera, sin la cual hoy en día es posible que este blog no existiera.

Nota: 6,5/10

14 de diciembre de 2015

El tío Silas (Joseph Sheridan Le Fanu)



La verdad es que con Le Fanu tengo un sentimiento encontrado, por una parte pienso que es un gran escritor, con un dominio del lenguaje más elevado de lo que puede tener cualquier autor actual, sus novelas enganchan al lector; por otra parte su estilo que imagino ya era pomposo allá por 1864, hoy en día resulta casi infumable, rozando lo ridículo y pedante.

¿ Se hablaba así hace 150 años ? No lo dudo, aunque tampoco podría afirmarlo con certeza, pero está claro que al 99% de los lectores actuales les va a costar horrores terminar las 600 páginas de "El Tío Silas", y en algún momento es posible que se desesperen y abandonen la lectura al ver que el argumento no avanza. No es mi caso, no precisamente por gusto, sino por poder cerrar esta crónica de la lectura con el criterio de juicio que da el haber terminado el libro.

El Tío Silas está catalogada como una novela gótica Victoriana de misterio, y aunque por las descripciones de sus ambientes podría catalogarse como Ghost-Story la verdad es que no tiene nada de Ghost, ya que no hay aspectos sobrenaturales en la obra, aunque el lector esté preparado para este tipo de sorpresas lo máximo que encontrará son misterios, enigmas y algún asesinato macabro, en definitiva un thriller en toda regla.

Podríamos decir que estamos ante un Twin-Peaks de la época, una novela que además fue serializada en tres entregas o volúmenes adelantándose un siglo a las actuales series de televisión.

La novela está narrada desde el punto de vista de Maud, una jovencita inglesa de alta alcurnia cuya máxima preocupación es dar paseos por la enorme finca de su padre junto con su doncella y aprender modales e idiomas con su institutriz. Está claro que la joven tiene mucho tiempo para pensar, y a eso dedica las primeras doscientas páginas del libro, lo cual como hemos dejado claro puede desesperar al lector más paciente del mundo.

Las cosas comienzan a torcerse para Maud cuando su padre fallece, dejándola única heredera de su fortuna, pero ella es menor de edad, así que tal y como reza el testamento dejado por su padre, Maud deberá trasladarse a vivir a la casa de su nuevo tutor, su tío Silas, un decrépito anciano que dilapidó su fortuna de joven, tiene un oscuro pasado, y ahora arruinado vive de las rentas que le pasaba el padre de Maud.

Hay un problema de fondo en todo este asunto, y es que en el hipotético caso de que Maud muriera antes de cumplir su mayoría de edad, toda su fortuna caería en manos de su tío Silas, y aunque Maud es un poquito inocente y tontita se percata de los peligros que tiene vivir en el mismo techo que la persona que se beneficiaría de su prematura muerte.

El tío Silas elabora una serie de estrategias para casar a su hijo con Maud, pero el chaval, un poco zafio y gañán, todo hay que decirlo, no encaja en el perfil de amante idealizado que tiene ella, y dándole calabazas varias veces se lo deja bien clarito tanto al hijo como a su tío.

Una vez fracasadas las estrategias refinadas, el tío Silas decide actuar de forma más directa en busca de su propio interés financiero, y si has conseguido tragarte las 550 páginas de paja, encontrarás el desenlace final en las últimas páginas del libro más o menos sugerente.

13 horas me costó su lectura nada menos, 13 horas vagando entre tazas de té, cortinas a medio descorrer, pataletas y enfurruñamientos de Maud por cosas nimias y superficiales, conversaciones pomposas, humillamiento de los criados, intrigas retóricas y bucólicos paisajes.

En definitiva, una prueba de paciencia para el lector, alejada del buen sabor de boca que nos dejó su otra obra "Carmilla".

Posiblemente sea más digerible la serie de televisión producida por la Thames Television en 1968 basada en este novela, aunque no seré yo el que la vea.

Nota: 3/10