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11 de julio de 2017

Los sueños en la casa de la bruja (H.P Lovecraft)


Tengo el blog un poco abandonado, reconozco que estoy siendo infiel con otros géneros literarios; no sólo de terror vive el hombre. Eso no quita para que haga un hueco al señor Lovecraft y reserve una hora de lectura para "Los sueños en la casa de la bruja", un relato ligero de la saga de los mitos de Cthulu publicado en 1933.

La acción, como el autor nos tiene acostumbrado discurre en la ciudad de Arkham, Walter Gilman es un estudiante de matemáticas con una gran curiosidad por conocer todo lo que le rodea, por ello decide alquilar una habitación en la casa donde la leyenda local dice que vivió una bruja que escapó de los juicios de Salem gracias a su capacidad para viajar por otras dimensiones.

El joven experimenta en la habitación de la hechicera unos extraños sueños que mezclan lo real con lo imaginario, y lo transportan a una espiral de horror en una dimensión paralela a un destino fatal.

Lovecraft amalgama en Walter Gilman al hombre culto, de ciencias, con espíritu inquisitivo, y con una gran apertura de miras hacia las leyendas y temas prohibidos. Varios personajes peculiares desfilan por la pluma de Lovecraft: Una criatura híbrida entre rata y humano, el hombre de negro, el Dios Azathoth, todos ellos salpimentados con citas del libro prohibido: El Necronomicón.

Otro relato donde queda patente la afición de Lovecraft por la ciencia de su época, y sus conocimientos profundos de la mitología a lo largo de los tiempos. Sin embargo se echa en falta algo de fuerza narrativa, ese pinchazo que llega a la médula del lector y lo hace estremecer, eso precisamente no lo encontramos en este relato.

Nota: 6/10

19 de agosto de 2016

Arde, bruja, arde (Abraham Merritt)


Tengo un grato recuerdo de la última lectura de Abraham Merritt (El estanque de la luna), una novela rebosante de imaginación y aventuras, pero que para ser honestos, encaja mejor en un blog de ciencia ficción que en nuestro espacio dedicado al terror. Sin embargo, con "Arde, bruja, arde" no hay discusión posible, el terror esta presente tocando uno de los temas que han dado más juego en la literatura del horror: "Brujería".

La historia comienza cuando a un reputado doctor le traen un paciente en estado catatónico con todos los síntomas de una extraña parálisis y un gesto de terror en su cara. La cosa se complica cuando aparecen más pacientes con los mismos síntomas. El curioso doctor comienza a investigar el asunto, y todo le lleva a una tienda de muñecas un tanto especial, allí una vieja bruja elabora unas diabólicas muñecas que cobran vida para cumplir los oscuros deseos de la bruja.

Merritt combina a la perfección el género de terror con el detectivesco, consiguiendo una lectura dinámica y amena, con estilo directo, amplio vocabulario, y ritmo ágil. Por poner pegas, el final parece un poco forzado, de hecho el autor escribió dos finales alternativos, suponemos que no estaría muy satisfecho con el final original. Eso no quita para que la mayoría de críticos de su obra consideren a "Arde, bruja, arde" la mejor obra de Merritt.

Estamos hablando de una novela de 1932 publicada en forma serial en la revista Argosy, Merritt intenta darle un trasfondo científico a la trama de la historia, busca los mitos originales de la brujería y el arte de la animación de muñecos, y nos remonta a textos sumerios y egipcios donde se contrastan antiguos hechizos y técnicas para revivir esos objetos inanimados. Sin duda, unos años con un agradable aroma de inocencia, donde todo lo inexplicable se intentaba encasillar dentro de la lógica de la ciencia conocida en esa época.

Las secuelas ya las conocemos, decenas de películas y libros sobre muñecos asesinos, sin embargo, quedan lejos del espíritu original que el autor insufla a su novela.

Nota: 7/10